Inseguridad alimentaria, violencia e inequidad de género en Cuba

Inseguridad alimentaria, violencia e inequidad de género en Cuba
enero 2020   2,616 cubanos
Indagamos a profundidad en la realidad sobre la escasez de alimentos en Cuba, desde un enfoque de género.

Resumen

La inseguridad alimentaria (IA) es un problema global que transgrede el derecho a una alimentación adecuada, siendo definida como la falta de acceso confiable a una cantidad suficiente de alimentos asequibles y nutritivos. La inseguridad alimentaria tiene niveles de severidad. Mientras que en los niveles más leves la preocupación por la falta de alimentos es el indicador central; las personas que experimentan niveles moderados de inseguridad alimentaria suelen consumir dietas de baja calidad y de menor cantidad, mientras que aquellas que experimentan niveles severos pasan hambre, habiéndose saltado comidas, o estando por lo menos un día entero sin comer, debido a la falta de dinero u otros recursos.

Hay muchos factores que explican la inseguridad alimentaria. Los principales se refieren a la disposición de recursos para adquirirlos (demanda) y la disponibilidad de alimentos (oferta). Experiencias catastróficas naturales como sequías, terremotos, inundaciones, entre otros, pueden afectar seriamente la disponibilidad de alimentos. Por otro lado, experiencias catastróficas sociales como crisis económicas, recesiones, desempleo masivo, pueden afectar seriamente la capacidad de adquisición de alimentos. La COVID-19 justamente es un evento catastrófico, de origen sanitario, pero con consecuencias económicas y sociales que inciden en la pobreza y desigualdad, ambos factores disponentes de la inseguridad alimentaria.

Hay que advertir que la inseguridad alimentaria es también un serio problema de género, pues en casi todos los lugares donde se le ha medido, hay más mujeres que hombres que padecen hambre y, en América Latina, la brecha de género es mayor que en otras regiones. En la misma línea, la violencia contra las mujeres está fuertemente asociada con la inseguridad alimentaria también. Diversos estudios recientes dan cuenta de una relación consistente entre ambas variables, concibiendo a la inseguridad alimentaria como un factor de riesgo de la violencia. En efecto, durante casos de hambruna y situaciones críticas la inseguridad alimentaria, los niveles de violencia aumentan, especialmente contra las mujeres.